Una PAC que haga de la agricultura una actividad más atractiva para las mujeres.

Joaquín Olona. 8 de marzo de 2017.

En España tenemos ministra de agricultura, consejeras de agricultura, directoras generales y altos cargos de la administración agraria y ambiental que son mujeres así como ingenieras, veterinarias, administradoras superiores y otras titulaciones que prestan sus servicios profesionales tanto en en dicha administración como en las empresas, explotaciones y entidades que configuran el sector.

Sin embargo no es lo habitual ver a una mujer manejando una cosechadora o ninguno de los muchos equipos agrícolas sofisticados existentes en las explotaciones. También nos debería llamar mucho más la atención la escasez extrema de mujeres en las juntas rectoras de las cooperativas, en las juntas de gobierno de las comunidades de regantes o en las organizaciones profesionales agrarias. Todo ello, además de los datos disponibles, pone de manifiesto la importante brecha de género que todavía existe en nuestra agricultura y que es preciso reducir.

Los datos también muestran que las explotaciones agrarias lideradas por mujeres abordan proyectos de mejora y modernización más ambiciosos, con orientaciones productivas más intensivas y con mayor generación de empleo.

La reducción de la brecha de género agrícola, además de por razones de igualdad, también es un objetivo de modernización y mejora institucional del propio sector que justifica que el hecho de ser mujer sea valorado con preferencia en las ayudas a la incorporación de jóvenes.

La Reforma de la PAC también debe ser sensible a la reducción de la brecha de género tratando de hacer de la agricultura una actividad más atractiva para las mujeres. Porque de ello también dependen los resultados de la lucha contra la despoblación rural.

 Ver página web sobre la  mujer rural en Aragón

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