¿Una Farm Bill Post 2013?

Por Joaquín Olona. Publicado en en AgroNegocios, nº 605; 2ª quincena enero ’14

Habiéndose aprobado en diciembre de 2013 el paquete legislativo correspondiente a la nueva Política Agrícola Común (PAC) de la Unión Europea para el periodo 2014 – 2020, la Farm Bill de los Estados Unidos, acaba de aprobarse(1).

Las dificultades para la aprobación de la nueva Farm Bill quizás hayan tenido que ver con el comportamiento de la renta agraria estadounidense, que contrasta de manera envidiable con la desfavorable evolución de la española. Una evolución que, siendo presumiblemente similar a la del conjunto de la UE, está lastrada por graves deficiencias estructurales que no se afrontan con la prioridad social, política ni presupuestaria deseable. Es el caso, por ejemplo, de la exigua dimensión económica dominante en las explotaciones españolas(2), problema para el que no se adoptan soluciones eficaces; por ejemplo y entre otras, la finalización de los planes de regadío y obras hidráulicas correspondientes que, contando con las aprobaciones necesarias -autorización ambiental incluida- siguen pendientes desde hace décadas en diferentes zonas de España.

          Renta agraria Estadounidense

Renta agraria Estadounidense. Fuente: The White House. Executive Office of the President. November 2013.

Fuente: The White House. Executive Office of the President. November 2013.

Renta agraria española

 La Farm Bill es el principal instrumento de política agrícola y alimentación con el que cuenta el Gobierno Federal de los Estados Unidos. Se trata de una Ley del Congreso, que suele aprobarse para un periodo de 5 años.

La primera Farm Bill (Agriculture Adjustment Act) fue aprobada por el Congreso en 1933 como parte del New Deal con el que Franklin D. Roosvelt afrontó la Gran Depresión. Con ella se inició la política agraria moderna, basada en el apoyo combinado a los precios y a las rentas agrícolas. Un enfoque que no se adoptaría en Europa hasta 1957, con la for- mulación de la Política Agrícola Común (PAC) y su aplicación a partir de 1962.

La  última  Farm  Bill (Food, Conservation, and Energy Act of 2008) fue aprobada por el Congresol 22 de mayo de 2008, con 5 años de vigencia y 288 mil mi- llones de dólares de presupuesto. La Administración Bush se mostró muy crítica con esta Ley por considerar que aumentaban las ayudas a los agricultores y exponía a los Estados Unidos a nuevas demandas por parte de la Organización Mundial de Comercio  (OMC). El presidente vetó de hecho la Ley si bien el Congreso logró alcanzar la mayoría de dos tercios necesaria para superar el veto presidencial y sancionarla. El 65% del presupuesto se destinaba a ayuda alimentaria (foods stamps) y asistencia alimentaria de emergencia, el 15% a ayudas a los agricultores en forma de pagos directos desacoplados, pagos contracíclicos y préstamos para comercialización y el 8% restante  a programas de conservación, especialmente los de protección de tierras de cultivo y de gestión medioambiental.

En junio de 2010, la Administración Obama inició los trabajos encaminados a la promulgación de la nueva Farm Bill que debería sustituir a la de 2008. En enero de 2013, el Congreso amplió la vigencia de la Farm Bill 2008 hasta el 30 de septiembre de 2013, con limitaciones y sin ninguna certeza a más largo plazo.

En octubre de 2013, el presidente Obama declaraba: “Tenemos que enfocarnos en lo que la mayoría de los americanos nos han encomendado: cultivar la economía, crear buenos empleos, reforzar la clase media, ponerla fundamentos de la prosperidad universal, y lograr el equilibrio fiscal a largo plazo. Es por ello que deberíamos aprobar la Farm Bill, de la que los agricultores de América dependen, que protege de la necesidad a niños y adultos vulnerables, y que ofrece a las comunidades rurales oportunidades de crecimiento así como las certezas que a largo plazo merecen”.

El secretario de Agricultura, Tom Vilsack, que desde 2011 lle va cabo un activo programa de comunicación en defensa de la Farm Bill, en junio de 2013 difundió a través del USDA Blog(3) sus 10 buenas razones para que el Congreso aprobase lo antes posible la nueva Farm Bill:

  • Para mantener el ímpetu con el que crece la economía agrícola estadounidense y los ingresos de sus explotaciones, los agricultores americanos necesitan certe- za durante los próximos cinco años sobre la política agrícola que va a aplicarse.
  • Los ganaderos necesitan ayuda retroactiva para afrontar la larga sequía que ha forzado una reducción de los rebaños al nivel más bajo de las últimas décadas.
  • Los productores de leche necesitan un sistema de apoyo efi- caz que les ayude a contener el declive en el número de operaciones.
  • Los agricultores,  así como los propietarios agrícolas y forestales, necesitan programas de conservación actualizados con los que hacer un uso más eficiente y eficaz de los limitados fondos asociados al registro de conservación puesto en marcha.
  • Los productores orgánicos y de cultivos especializados necesitan renovar y ampliar los programas de ayuda que han promovido el crecimiento de una multibillonaria industria de venta directa al consumidor.
  • Los investigadores y las universidades necesitan apoyo para afrontar nuevos desafíos en la agricultura y lograr la innovación necesaria para poder aumentar la producción agrícola de forma sostenible.
  • Se necesitan nuevas inversiones en energía renovable, biocarburantes y fabricación de productos de base biológica que den respuesta a quienes buscan empleo en las zonas rurales.
  • Los jóvenes que se incorporan a la agricultura, así como el número creciente de veteranos que vuelven a la tierra, necesitan ayuda técnica, crédito y seguros de cosecha baratos para iniciar su actividad y crecer. Esto es muy importante para hacer frente al envejecimiento creciente de la población agrícola americana.
  • Los productores y pequeños propietarios de negocios necesitan que se resuelva el conflicto del algodón con Bra- sil que, de mantenerse, supone cientos de millones de dólares cada año en aranceles a los productos agrícolas y otros bienes estadounidenses.
  • Y todo aquel a quien le preocupa el déficit Federal necesita una Farm Bill que contribuye a la reducción significativa de dicho déficit.

En noviembre de  2013, la Casa Blanca (Oficina Ejecutiva del Presidente) emitió un informe(4) sobre la importancia económica de la Farm Bill. Desarrolla con detalle los argumentos expuestos por el secretario de Agricultura subrayando el ímpetu con el que crece la agricultura americana, a la que califica como motor de la economía estadounidense, así como su importancia determinante para la lucha contra el déficit comercial.

1 La Cámara de Representantes de EE.UU. aprobaba la Farm Bill el pasado 30 de enero.
2 De acuerdo con los datos del Censo Agrario de 2009  (INE) el 56,06 % de las explotaciones españolas presentan una cifra de ventas (Producto Estándar) menor de 8.000 € anuales.
3http://blogs.usda.gov/2013/06/28/-10-reasons-why-congress-must-act-to-pass-a-food-farm-and-jobs-bill/
4http://www.whitehouse.gov/sites/default/files/docs/farm_bill_report_11202013.pdf

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