Apelando a las mujeres y jóvenes como revulsivo para agro-innovar.

Joaquín Olona. Zaragoza, 31 de marzo de 2017.

La apelación a la agroalimentación como sector estratégico también exige que el propio sector,  se comporte como tal. La agricultura, a través de los jóvenes y mujeres que acceden al sector, está configurando una  nueva imagen social. Ello exige un nuevo enfoque político con el que impulsar y afianzar los nuevos  usos y costumbres que, de hecho, ya se están dando en el sector. Por todo ello es pertinente y necesario hablar de innovación institucional.

Primer Encuentro de Agricultores Jóvenes de Aragón. Zaragoza, 31 de marzo de 2017.

La innovación tecnológica e institucional no casan con el inmovilismo que supone mantener los  derechos y referencias históricas de la PAC. Tampoco resulta coherente con  los pagos por hectárea desacoplados de la producción, que tan solo promueven la improductividad cuando no, incluso, despoblación rural.

Modernizar la agricultura, dando respuesta a su carácter estratégico, exige modernizar la PAC tal y como ha dado en decir la Comisión Europea. Sin embargo, si el término  «modernizar» tiene por objeto impedir la reforma en profundidad que se necesita,  el impulso del Comisario Hogan carecería de la ambición con la que muchos de los consejeros y consejeras de las Comunidades Autónomas nos pronunciamos sobre el futuro de la PAC en la reciente Conferencia que organizó el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente los pasados días 27 y 28 de marzo en Madrid.

Modernizar la agricultura incluye dignificar definitivamente la profesión de agricultor y ganadero como productor de alimentos y contribuyente al crecimiento económico, a la creación de empleo y al desarrollo sostenible. Difícilmente se logrará situándose en el inmovilismo de quienes tan sólo quieren que, en relación con la PAC, todo siga igual. Pero tampoco puede lograrse renunciando a los importantes recursos financieros asociados a esta importante política pública.

Los recursos financieros de la PAC deben ponerse a disposición de todos los agricultores y ganaderos sin excepción pero en función de su profesionalidad y productividad. Todo ello, con independencia del sector productivo al que pertenezcan. Tan importante como eliminar los privilegios y agravios territoriales y sociales vigentes es acabar con los privilegios sectoriales e históricos ya que son, en gran medida, el origen de aquellos.

El objetivo central debe situarse, no sólo de estabilizar las rentas agrarias individuales sino en combatir su insuficiencia, siempre y ciando sea el caso de verdad. Porque es preciso que los agricultores tengan una renta digna y equiparable a la del resto de los ciudadanos. Y porque todas las producciones agrícolas y ganaderas sufren las consecuencias de unos precios y mercados que, como los agrarios, son volátiles e inestables por naturaleza.

Los nuevos agricultores y agricultoras plantean nuevas necesidades, nuevas expectativas y nuevas demandas para las que se necesitan nuevos enfoques políticos  a los  que la PAC se tiene que adaptar.

 

 

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